Un recordatorio al pasado del infierno que le di a mi mujer, De adicto ADICTO Por Ernesto Salayandía García

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FOTOS: JAVIER CRUZ MORALES.

Comparto contigo un correo que recibí la semana pasada, lo que me permite recordar de dónde vengo y lo que causo en mi la enfermedad del alcoholismo y la drogadicción, de las ruinas donde viví y me estacione,  muchos años.
Hola, perdone la intromisión, me presento, soy Gemma, vivo en Barcelona, España. Soy la mujer de un alcohólico. Buscando en las redes un poco de, algo que en realidad ya sabré, pero que me consuela en  las largas noches de insomnio, apareció ante mí un artículo firmado por Ud. que data de 30/12/2016. El titular me detuvo al instante: “Una vida de frustración, dolor y rabia, la de la esposa de un alcohólico”, evidentemente, leí todo el artículo.

Me pareció brutalmente sincero y una escalofriante disección de lo que supone ser un alcohólico, bajo su visión. Me encuentro atrapada en una vida en pareja, de la que no hay un solo  día que no  me replantee el abandonar.

Está claro, que tengo todos los síntomas de la esposa del alcohólico, pero  aun así, no puedo evitar el sufrir.  Conocí a mi pareja después de un divorcio y una relación fallida. Fue rapidísimo, nos encontramos, fue mágico, me enamoró todo de él, aunque sé que mi intuición me decía que era un hombre que tenía peligro, aun así seguí con él, extrovertido, encantador, mago de las palabras, atractivo a rabiar.  Parecía tenerlo todo tan claro. Por fin, encontraba una pareja después de mi divorcio sin miedos, sobre todo al principal, al compromiso y además con la idea de pareja y de proyecto en común que quiero y siento yo. En tres meses, ya estábamos viviendo juntos.  Su trabajo consistía en viajar de lunes a jueves y después de jueves a domingo en casa. Por teléfono le escuchaba en ocasiones con claros signos de embriaguez, pero siempre lo disculpaba con las pastillas que tomaba para la ansiedad, que le dejaban ko. Evidencié sucesos, pero ya después del verano, en nuestro periodo de vacaciones sin nuestros hijos respectivos, empezó el camino hacia abajo de la autodestrucción. Perdió el empleo, era un hombre que se ganaba muy bien la vida, de éxito como se dice ahora. Acudió totalmente ebrio a una entrevista con unos empresarios, estos lo comentaron con su empresa y fue despido, por el comité de valores y deontológico  de la empresa. Ese mismo día que se lo comunican tiene un pequeño percance sin lesiones para las personas, con el coche. Retirada de carnet por segunda vez y despedido del trabajo. Tenía que volver a Barcelona, pero la vergüenza y el desespero, le llevó a quedarse en Madrid y pasar el fin  de semana, cómo? bebiendo más para olvidar y anestesiar la mente. Pasé el peor fin de semana de mi vida, no sabía nada de él, no cogía el teléfono, lo perdió o se lo robaron, y después de casi 48 h sin saber nada, me comunico q perdió el vuelo y que al volver a casa me explicaría. Esto fue el despertar de todo lo demás, le convencí para que se tratara, le acompañé a médicos, le insistí en AA para que fuera, lo hizo todo, pero nada ha servido para que no siga en activo. No le detiene nada, ni sus hijos, ni yo, ni su salud, ni su ilusión por empezar una nueva vida y desde cero. Se miente constantemente.

Una vida de frustración, dolor y rabia, la de la esposa de un alcohólico

 

Recordando el infierno 

Anoche, mi mujer regaló su testimonio, en una plática que se tituló AYER Y HOY de la Esposa de un Alcohólico dentro de la semana de unidad del Grupo Guerreros de Chihuahua y no hizo otro cosa más que recordar el infierno que le di,  recordar mi compulsión y mis borracheras permanentes y prolongadas, habló de ella, de sus sentimientos y de sus emociones, de la vida que le tocó vivir al lado de un alcohólico, narrando las nefastas actitudes, los pleitos neuróticos, por supuesto, las golpizas, sin olvidar las humillaciones, ni la  violencia doméstica, que como ella dijo.- Ernesto llegó, hasta dónde  yo lo permití.- Y yo llegué, hasta donde él quiso que yo llegara.- Parecía, una película de terror, llena de dramas, sangre, lagrimas, llena de perdón, de volver a empezar y solo como los toros viejos, después de que me perdonaba, agarraba más vuelo y de nueva cuenta, otra vez a la vida incongruente que le di.-

Daños por la enfermedad

En mi  caso, abusé de mi pareja, por principio de cuenta, mi celotipia infernal, celos patológicos, obsesivos, pensamientos enfermos, psicóticos, una obsesión que mata, unos celos enfermizos, patológicos, sicóticos, con acciones denigrantes, con un lenguaje ofensivo, denigrante, me volví loco con mis celos y le di una vida del demonio, llegué a bajarla de la camioneta, a dejarla sola en los bailes, en las discotecas, me di media vuelta y me largué lleno de ira, de rabia, mi mente enferma rompía con la armonía y la alegría de cualquier tipo de reunión, tenia, yo, actitudes infantiles, hacía berrinches, panchos y un sinfín de incongruencias, no podía controlar mi celotipia, no podía desactivar mi mente ni mi lengua, cometí muchas injusticias, como el violar sus derechos humanos, sus derechos constitucionales y su integridad de mujer, hoy, mi cambio es radical, mis celos se esfumaron, gracias a Dios aunque de repente, la loca de la azotea quiere que despierte mi celotipia infernal.

Neurosis a todo lo que da

El ambiente de un alcohólico, activo o seco, es un polvorín emocional, en aquella época, ella entraba y salida con maletas de mi casa, o yo la corría, con soberbia sobrada o ella se iba, recuerdo que ya ante abogados estábamos firmando el divorcio y luego, nos reconciliábamos, después a los tres meses, estábamos del chongo, con odio jarocho queriendo divorciarnos, así se fueron muchos años, entre pleitos y dramas, muchos de mis problemas fueron generados por mi manera de beber y de usar sustancias, más aún, por la neurosis de ambos, ahora, celebramos 27 años de novios y 26 de casados, no somos la pareja perfecta, pero vivir lo que vivimos, nada que ver, ahora, podemos soportarnos y llevar la fiesta en paz, a veces, en mi caso, la humildad, brilla por su ausencia, pero su sentido del humor hace que mis sentimientos cambien y volvamos a empezar.

Experiencias de vida

Testimonios como el de anoche, son testimonios del alma, con el corazón en la mano, ella, mi mujer, regaló su experiencia, su amarga experiencia de La Esposa de un Alcohólico, regaló su honestidad al reconocer su enfermedad y sus actitudes, pero en especial, a mí me regaló una reflexión muy profunda, que ahora comprendo y afirmo que gracias a todo el sufrimiento, al dolor del pasado, tenemos lo que tenemos, ahora nada que ver con esos panchos, ni con el dormir de día, y de noche andar como loco buscando pruebas para confirmar mi celotipia, nada que ver, de aquel tipo sucio, con la autoestima baja, neurótico empedernido, macho mexicano, nada que ver con esos momentos violentos, ni con esa vida sin fundamento que un alcohólico le da a su familia.

Hay que tocar fondos severos

Mi enfermedad está vigente, soy un enfermo emocional, un alcohólico, neurótico, maniaco depresivo, drogadicto, celoso, en recuperación y no se me debe de olvidar de dónde vengo, no debo de desear que merezco el tapete rojo, ni que todo el mundo me rinda honores, he logrado grandes cambios en mi vida, dejé de intoxicarme, erradiqué las 3 cajetillas de cigarro que me fumaba, abandoné celos, me alejé de mis miedos, mis apegos y mis prejuicios, dejé mi ansiedad, hoy disfruto de Ernesto y de mi armonía, tengo defectos por trabajar, pero he avanzado mucho, como en la inmadurez, la soberbia, y día con día, ofrezco grandes cambios en mí, porque sé que nos basta con tapar la botella, eso lo puede hacer cualquiera, para mí, es importante acreditar mis cambios con hechos y demostrarme a mí mismo que sí se puede vivir libre de drogas, libre de ansiedad, de miedos, del pasado.- Hoy sé que cualquiera que quiera, ahí no se queda.

Borrachera seca

En éstos 21 años, que me he mantenido limpio, doy por hecho, que el tiempo no es recuperación, precisamente anoche, alguien me decía.- Uyy,  21  años no son nada, yo tengo 25.- Para mí, no es competencia, es simplemente, una actitud diferente ante la vida y he visto caer a grandes padrinos con 25 años de abstinencia, no de sobriedad. He vivido la borrachera seca que es andar valiendo monjas, se lo que es la neurosis extrema, la insatisfacción, el estar de criticón o lleno de envidia, envenenado por el éxito de otros, me ha costado mucho trabajo luchar contra mi enfermedad, no tengo recaídas emocionales a pesar de la crisis o de cualquier problema económico o personal, no juego apapachando el consumir, he podido atascarme, emborracharme, pero se perfectamente bien que yo no puedo ni con media gota de alcohol, ni un poquito de cocaína, soy compulsivo y si empiezo no voy a parar  hasta terminar en la tumba.

¿Quién y cómo es un alcohólico?

Voy a cumplir 21 años escribiendo de mí, de mi enfermedad, semana a semana, publico mi sección De Adicto a ADICTO y se perfectamente bien, cuáles son mis defectos de carácter, mis patrones de conducta, mi personalidad exacta del machista, sé de qué estoy enfermo y el por qué; escribo y hablo de mí, me busco a mí mismo, pero no se me debe de olvidar, de donde vengo. Un borracho como yo, es irresponsable, rompe con las normas más elementales en todos los sentidos, está lleno de soberbia, se siente hecho a mano, cree que la virgen le habla al oído, es inestable emocional, inútil, totalmente inmaduro, infantiloide, agresivo, egocéntrico, vengativo, orgulloso, rencoroso, lengua de hacha, mala copa, de valuador, hostigador, burlón, sutil, mentiroso, hipócrita, más falso que una moneda entre gitanos, soy el hombre del mañana, todo lo dejo para mañana, don perfecto, en críticas, críticas a los demás, soy un experto, cargo frustración, envidia, culpa, resentimientos y estoy encarcelado en mi cárcel emocional, le amargo la vida a mi mujer y a mi familia, vivo en la negación, no acepto mí enfermedad emocional, ni que no puedo controlar mi manera de beber y de usar drogas, sin la menor duda, soy el más grande de los mediocres.

Si hay fe, hay esperanza

Me duele mucho escuchar las voces alcoholizadas, anestesiadas de un buen número de personas que diariamente me hablan, prometiendo que van a dejar de consumir, que van a ir a juntas de AA, recibo cualquier llamada y tengo la tolerancia de escuchar, me encuentro con borrachitos, cristaleros, metodistas  o heroinómanos que me piden ayuda y les digo.- Órale, vamos a un centro.- No padrino, dame una semana más y te prometo que  solito voy.- He visto caer a muchos, soy testigo de infinidad de divorcios por maridos infieles, enfermos, palpo la enfermedad en las niñas marihuanas, en los adictos, en las madres de los enfermos, sufro con ese dolor, el de ellos, que también es el mío, atiendo cada correo que me llega y con atención respondo, me siento útil sirviendo a los demás y demostrar que sí se puede y en la medida en que lo recuerde, lo escriba, lo trascienda, en ésta medida le pongo candados a mi recuperación para no recaer, doy lo mejor de mí a quien me lo pide y éste espacio, es más que generoso, llegar a tus manos, gentil lector, me pone muy bien y más cuando me haces el favor de escribirme.- Hoy no tengo  todo lo que quiero, pero quiero todo lo que tengo.- Se feliz, la vida se vive solamente una vez.- Sonríe.- Gracias por leerme y más por escribirme.- ernestosalayandia@gmail.com   búscame en YouTube, Google, en Facebook, sigue la huella  A tus ordenes, 614 256 85 20, Chihuahua, México.